Una mesa redonda permanente entre Italia y Brasil para impulsar los beneficios del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur y acelerar aún más el comercio entre ambos países. Este es uno de los resultados más significativos de la misión italiana a Latinoamérica, organizada por Confindustria, la Farnesina y la Agencia Italiana de Comercio (ICE), que tuvo lugar primero en Argentina y luego en Brasil.
En 2025, el comercio entre Italia y Brasil superó los 11.000 millones de euros, con exportaciones italianas que alcanzaron aproximadamente los 5.800 millones de euros. Estas cifras son significativas, pero aún se consideran por debajo del potencial de dos economías que pueden fortalecer aún más sus relaciones comerciales.
En São Paulo, el viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, firmó un acuerdo con el ministro brasileño de Fomento, Industria, Comercio y Servicios, Márcio Fernando Elias Rosa, para reactivar el comité bilateral Italia-Brasil. Este nuevo organismo reunirá a representantes de las instituciones pertinentes de ambos países y tendrá la tarea de identificar y eliminar los obstáculos al crecimiento de las exportaciones y las inversiones.
Aranceles y barreras regulatorias
Una de las principales oportunidades surge del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que prevé una reducción progresiva de los aranceles que actualmente se aplican a muchos productos europeos. En algunos sectores estratégicos para el Made in Italy, como la automoción, la ropa y los productos alimenticios, los aranceles pueden llegar hasta el 35%.
Su reducción, una vez implementada por completo, representará una ventaja económica significativa para las empresas europeas y brasileñas. Pero no son solo los aranceles los que frenan el comercio. Numerosas barreras no arancelarias también suponen un gran obstáculo: licencias anticipadas, certificaciones técnicas, trámites administrativos y etiquetado específico, que pueden generar costos adicionales y demoras para las empresas.
Precisamente estos obstáculos son los que abordará el nuevo foro bilateral. El objetivo es simplificar el acceso mutuo a los mercados y crear condiciones más favorables, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
“Hoy necesitamos alianzas alternativas; no podemos ser rehenes de otros países”, enfatizó el presidente de Confindustria, Emanuele Orsini, destacando la necesidad de que el sistema manufacturero italiano diversifique sus mercados y socios comerciales.
Una misión con más de 2600 encuentros
Tajani expresó su satisfacción con los resultados de la misión, que facilitó más de 2.600 reuniones entre empresarios italianos y operadores locales entre Buenos Aires y São Paulo. Numerosas pymes, consideradas cruciales para la expansión internacional del sistema manufacturero italiano, también participaron.
«Somos el primer país europeo», declaró Tajani, «en llegar a Latinoamérica con una delegación tan numerosa. Queremos seguir incrementando nuestras exportaciones a Brasil».
Para el Viceprimer Ministro, la estrategia italiana también tiene un significado geopolítico específico: reforzar la presencia de Europa en una región donde China y Estados Unidos, en particular, han aumentado significativamente su influencia en los últimos años.
La directora general de Simest, Regina Corradini D’Arienzo, confirmó la importancia estratégica de la región: “Sudamérica confirma su importancia estratégica para la internacionalización del sistema manufacturero italiano”.
El papel de los grandes grupos italianos
Apoyar el crecimiento de las empresas italianas en Brasil y otros países latinoamericanos no se limita a nuevas exportaciones. Los grandes grupos italianos ya establecidos en la región también pueden desempeñar un papel fundamental, generando pedidos y oportunidades para una amplia red de proveedores y socios.
Entre ellas se encuentra Enel, que ha anunciado inversiones de aproximadamente 10.000 millones de euros en Latinoamérica durante los próximos tres años. El grupo energético es una de las empresas italianas líderes en la región y opera como una compañía de servicios públicos integrada, abarcando diversas etapas de la cadena de suministro: desde la generación y distribución de electricidad hasta la venta a los clientes finales.
Se vislumbra así una nueva era para el Made in Italy. Brasil, gracias al tamaño de su mercado y a su papel central en el Mercosur, podría convertirse en uno de los principales motores de crecimiento de las exportaciones italianas a Latinoamérica.