El Comando Rojo financió viajes de algunos de sus miembros a Ucrania para que aprendieran tácticas militares en el frente de batalla y luego aplicaran ese conocimiento en las favelas de Río de Janeiro. La estrategia está siendo investigada por la Policía Federal, la Fiscalía Federal y la Subsecretaría de Inteligencia de Río.
Según la policía, la organización criminal pagó los billetes de avión a Europa del Este para miembros sin antecedentes penales. A su regreso, comenzaron a entrenar a traficantes de las zonas de Complexo do Alemão y Penha en el uso de drones, incluyendo grandes aeronaves agrícolas modificadas para lanzar explosivos.
💬 “Hoy en día, los drones no solo los usa la facción. Cualquier delincuente los utiliza porque ofrecen una ventaja estratégica: les permiten tener ojos en el cielo”, dijo Marcos Motta, coordinador de COANT, la unidad especializada en drones de la Policía Civil de Río.
La inteligencia policial también reveló que calles enteras del Complejo Alemão están cubiertas con marquesinas de mampostería para impedir la vigilancia aérea, siguiendo el mismo patrón de camuflaje documentado en zonas de conflicto reales. En 84 días, según imágenes satelitales, el paisaje del complejo ha cambiado por completo.
La Policía Civil de Río de Janeiro planea reunirse con las autoridades ucranianas en septiembre de 2026 para discutir la presencia de criminales brasileños en la guerra y contrarrestar la propagación de tácticas militares entre las facciones criminales.
¿Qué impide que la militarización de las facciones criminales de Río de Janeiro supere la capacidad de respuesta del Estado brasileño?