China ha dado un nuevo paso en la evolución de internet con el lanzamiento de la primera red comercial de banda ancha 10G del mundo. La tecnología ya está operativa en la provincia de Hebei y en la ciudad planificada de Xiong’an, considerada uno de los principales centros de innovación del país.
La nueva infraestructura utiliza el estándar 50G-PON, capaz de ofrecer velocidades cercanas a los 10 gigabits por segundo, más de cien veces más rápidas que muchas conexiones residenciales disponibles actualmente.
Gracias a este rendimiento, tareas que antes tardaban minutos ahora se completan en segundos. Por ejemplo, una película 4K de aproximadamente 20 GB se puede descargar en unos 5 segundos. Además, la baja latencia, estimada en unos 3 milisegundos, favorece aplicaciones como la cirugía remota, los vehículos autónomos, la realidad aumentada, la realidad virtual y otros servicios que requieren respuestas prácticamente instantáneas.
El proyecto fue desarrollado en colaboración entre el gobierno chino y Huawei y se considera uno de los principales avances tecnológicos del país tras la expansión de las redes 5G.
Según las autoridades chinas, el objetivo es ampliar gradualmente la cobertura de esta tecnología a lo largo de 2026, fortaleciendo la posición de China en la carrera mundial hacia un internet de ultra alta velocidad y estimulando el desarrollo de nuevas soluciones digitales para diversos sectores de la economía.